27 de abril de 2009

Castígueme por decir “huevona”. Parte 1: Historias verídicas de abuso de poder, página 4 y 5.

Era un día de lluvia.

Me encontraba primero en la fila para ingresar al Casino del Campo de Concentración para almorzar. De pronto una compañera se puso delante de mí sin dar explicación alguna, a lo que yo le dije:

-¿Qué onda? ¿Por qué te colai’?

-Cállate, da lo mismo.

-Huevona, sal de ahí.

Desgraciadamente una general estaba observando la situación. Se acercó a mí y ocurrió lo siguiente:

-Señor Díaz, ¿qué acaba de decir? (Aún no se habría la puerta del Casino).

-Dije un garabato, lo siento mucho.

-Las disculpas no sirven.

-Enserio no fue mi intención, le ruego disculparme.

-Por favor diríjase hacia el final de la fila (250 personas aprox.)

-¿Me habla enserio?

-Sí.

-Tendrá que disculparme, pero pienso que es una medida un poco exagerada. (¡Gran error! Colegio = no piense, ¡acate!)

-¿Perdón señor Díaz? ¿Me está desobedeciendo? ¿Quiere ir a hablar con el General Superior (Director)?

-¿Es una amenaza? No le tengo miedo a ese Hitler.

-¿Está seguro?

-Sí.

-Bueno ¿Nos dirigimos hacia allá?

-Con gusto, después de usted.

Llegamos donde el Dictador, pero se encontraba ocupado. Me dijo que lo conversaríamos después, cosa que nunca sucedió seguramente porque se dio cuenta de que el hecho no era de mayor importancia, pero sí me dio un castigo que consistía en asistir el día Sábado desde las 8:00 a.m. hasta las 10:00 a.m. a hacer nada en el Campo de Concentración.

Llamé a mi Madre, la cual acudió a mi rescate justo a tiempo cuando yo estaba siendo informado de esto. El diálogo entre ella y la General fue más menos el siguiente:

 

-Señora, ¿me podría informar la causa del castigo de mi hijo?

-Si por supuesto, él cometió una falta. Dijo un garabato.

-Y debido a eso tendrá que asistir el sábado a las 8:00 a.m. ¿Correcto?

-Sí.

-Con todo el respeto que procede, me parece una medida muy drástica y le pido que revocarla debido a que yo veré cómo castigo a mi pupilo.

-El castigo ya está. Tendrá que asistir.

-¿Perdón? UD. Está hablando con el apoderado del niño, no con un amigo, o aparecido de por ahí. Ruego reconsiderar mi petición.

-Lo siento, no será posible.

Nos fuimos y, claro, no fui al castigo. No hay nada como los brazos de mamá, já.

 

Los invito a reflexionar.

El colegio es sólo un servicio pagado. Según esto, se entiende que el cliente <> siempre tiene la razón, o al menos en lo que se trata de forjar las conductas de sus hijos.

Entonces:

¿Qué –mierda-  hace un profesor contra-argumentando sobre cuál debería ser el castigo a aplicar en este caso?

¿De quién es el Hijo?

Esto afirma mi tesis sobre los Colegios (Instituciones destinadas a crear máquinas carentes de pensamientos aptas para el mundo capitalista de hoy en día, o sea un empleado más que acostumbra a agachar la cabeza frente a alguien con abundante poder).

Oigan. Mantengamos los límites. No permitamos que estos seres frustrados por no haber salido nunca del colegio pasen a llevar a nuestros escolares.

 

Introducción.

          Este libro trata de las injusticias y abusos de poder que suceden en estas instituciones lamentables que se esconden tras el nombre de “Colegios”.

Abarcaré temas diversos, desde las arbitrarias, absurdas e ilógicas reglas impuestas por ésta institución, hasta los abusos de poder de los que se hacen llamar “Superiores”, o bien “Generales”, en lo que respecta al contexto Campo de Concentración.

Estará constituido por distintas historias verídicas ordenadas atemporalmente, las que serán comentadas por uno de sus sobrevivientes o alumno, como prefieran llamarlo. En la segunda parte, revisará reglamentos de diferentes colegios.

Antes de empezar es necesario aclarar qué es un Campo de Concentración, y porqué el título de este libro.

Campo de Concentración: es un centro grande de detención para los opositores políticos, los grupos étnicos o religiosos específicos, personas de una determinada orientación sexual, prisioneros de guerra o en general cualquier tipo de gente que se considere peligroso en algún momento para un Estado.

Si tomamos en cuenta lo último que postula esta frase, que dice que los detenidos o afectados son personas consideradas peligrosas en algún momento para un Estado, no será necesario hacer la relación Estado = Colegio, si no que podremos seguir textualmente lo que dice la frase, y aplicarlo a que los jóvenes, escolares, o detenidos de estos Campos de Concentración, significan un peligro para el Estado, debido a que son “puros de pensamientos” y se dan cuenta de las injusticias que comete la gente con sobra o exceso de poder. Para esto se ha inventado el Colegio. Para implantarles a los jóvenes una manera de pensar que se basa en agachar la cabeza hacia un superior, diga lo que diga, mande lo que mande.

Probablemente se estará preguntando:

¿Y quién si no el Colegio enseñaría?

La respuesta es muy fácil:

Los progenitores debieran de enseñarle a sus hijos a leer, para que ellos pudieran descubrir el mundo y los conocimientos leyendo, y no bajo la dictadura de un General.

 

Nota:

Cabe mencionar que cualquier relación o alcance de nombres es pura coincidencia, debido a que todos los nombres han sido sustituidos por seudónimos para proteger la identidad de los involucrados.

Prólogo.

El presente libro lo escribí durante el año 2004, cuando tenía quince años y cursaba primer año de enseñanza media en un colegio británico. En esa época yo ya había recibido una cuota suficiente de realidad como para darme cuenta de que muchas conductas de mis profesores eran contrarias a lo que se aceptaría en un mundo adulto y civilizado, entonces decidí escribir este libro para dejar constancia de los abusos de poder que había sufrido, impulsado por el pensamiento de que cuando egresara del colegio seguramente iba a conciliar los reparos que tenía hacia mis profesores y hacia el ejercicio de –tan cabrona tarea como es- la escolaridad, y que por tanto no lograría escribir una obra que representara fidedignamente lo que sentía cuando estaba en aquella situación. Entonces, me puse a escribir de inmediato y lo que está a continuación es lo que de ahí nació.