Era un día de lluvia.
Me encontraba primero en la fila para ingresar al Casino del Campo de Concentración para almorzar. De pronto una compañera se puso delante de mí sin dar explicación alguna, a lo que yo le dije:
-¿Qué onda? ¿Por qué te colai’?
-Cállate, da lo mismo.
-Huevona, sal de ahí.
Desgraciadamente una general estaba observando la situación. Se acercó a mí y ocurrió lo siguiente:
-Señor Díaz, ¿qué acaba de decir? (Aún no se habría la puerta del Casino).
-Dije un garabato, lo siento mucho.
-Las disculpas no sirven.
-Enserio no fue mi intención, le ruego disculparme.
-Por favor diríjase hacia el final de la fila (250 personas aprox.)
-¿Me habla enserio?
-Sí.
-Tendrá que disculparme, pero pienso que es una medida un poco exagerada. (¡Gran error! Colegio = no piense, ¡acate!)
-¿Perdón señor Díaz? ¿Me está desobedeciendo? ¿Quiere ir a hablar con el General Superior (Director)?
-¿Es una amenaza? No le tengo miedo a ese Hitler.
-¿Está seguro?
-Sí.
-Bueno ¿Nos dirigimos hacia allá?
-Con gusto, después de usted.
Llegamos donde el Dictador, pero se encontraba ocupado. Me dijo que lo conversaríamos después, cosa que nunca sucedió seguramente porque se dio cuenta de que el hecho no era de mayor importancia, pero sí me dio un castigo que consistía en asistir el día Sábado desde las 8:00 a.m. hasta las 10:00 a.m. a hacer nada en el Campo de Concentración.
Llamé a mi Madre, la cual acudió a mi rescate justo a tiempo cuando yo estaba siendo informado de esto. El diálogo entre ella y la General fue más menos el siguiente:
-Señora, ¿me podría informar la causa del castigo de mi hijo?
-Si por supuesto, él cometió una falta. Dijo un garabato.
-Y debido a eso tendrá que asistir el sábado a las 8:00 a.m. ¿Correcto?
-Sí.
-Con todo el respeto que procede, me parece una medida muy drástica y le pido que revocarla debido a que yo veré cómo castigo a mi pupilo.
-El castigo ya está. Tendrá que asistir.
-¿Perdón? UD. Está hablando con el apoderado del niño, no con un amigo, o aparecido de por ahí. Ruego reconsiderar mi petición.
-Lo siento, no será posible.
Nos fuimos y, claro, no fui al castigo. No hay nada como los brazos de mamá, já.
Los invito a reflexionar.
El colegio es sólo un servicio pagado. Según esto, se entiende que el cliente <
Entonces:
¿Qué –mierda- hace un profesor contra-argumentando sobre cuál debería ser el castigo a aplicar en este caso?
¿De quién es el Hijo?
Esto afirma mi tesis sobre los Colegios (Instituciones destinadas a crear máquinas carentes de pensamientos aptas para el mundo capitalista de hoy en día, o sea un empleado más que acostumbra a agachar la cabeza frente a alguien con abundante poder).
Oigan. Mantengamos los límites. No permitamos que estos seres frustrados por no haber salido nunca del colegio pasen a llevar a nuestros escolares.
¡Gran error! Colegio = no piense, ¡acate!
ResponderEliminarMe parece notable ke al fin alguien sake a relucir la cantidad de ESTUPIDECES cometidas en ese maldito colegio..
Felicitaciones,
Carlitos
Notable, buen proyecto el del libro, pero para aduladores debes tener de sobra, Mirándolo desde un punto de vista algo mas adulto, mas civilizado y menos dramático. Un Colegio como institución es mas que un simple servicio, no necesariamente acata las reglas del mercado, un colegio tiene un rol formador, Cuando tus apoderados, deciden ingresar a su pupilo al colegio es sin duda con reglas de por medio. Si el pasajero de un avión, decide a la mitad del vuelo, que se quiere bajar, serán las fascistas, dictatoriales y enfermas de las azafatas que tendrán que apelar a su juicio y pedirle, con animo de obligación, que se siente, que no puede bajarse en este momento. -Pero si yo soy el cliente, tengo la razón, dejadme bajar de inmediato, yo pague por un servicio que ya no quiero. No solo por que atente a la autodeterminación de la vida sino por que atenta contra el resto de pasajeros, altera el recorrido normal, con consecuencias nefastas para la azafata, el piloto, el resto de pasajeros, etc. En la Libertad de educación, se da la posibilidad de elegir que tipo de formación complementaria quieres para tus hijos, gracias al capitalismo, a la libertad económica, que tu tienes una gran gama de establecimientos educacionales, sino, siempre esta la no mal ponderada forma Autodidacta, la cual yo escogí, no me arrepiento, tiene sus pro y sus contra, nunca aprendí mas que en ese momento, cultura, información y experiencias de vida.
ResponderEliminarPD: javo eres un mamon (por el fin del cuento)
Bueno, Lucas... Primero, es cierto que el colegio no es sólo un servicio, y ése es exactamente el problema. Los apoderados, orgullosos, dejan a sus pupilos todas las mañanas en el colegio, y después, despreocupados, se van a su laburo o a ver a su amante o a quién sabe qué. La cuestión es que al dejarle el rol formador a los colegios es que estos abusan e imponen normas que no corresponden, como las que yo trataba de hacer ver ya cuando tenía 15 años.
ResponderEliminarY la cuestión es que no es tan absurdo como tu ejemplo del avión, ya que el escenario es completamente distinto. De partida, fuiste tú el que eligió viajar en el avión. ¿El pupilo eligió si ir o no ir al colegio? A lo más podría haber elegido a qué colegio ir, pero claramente eso es diferente.
Además, en tu ejemplo está pésimamente usada la expresión "Soy el cliente, tengo la razón", y es más, quizás por ejemplos como ese es que los clientes ya no tienen la razón. Si un padre le dice al colegio que no le parece que castiguen a su pupilo por determinado acto, dado que sus principios son diferentes, ¿tiene derecho el colegio a castigar igual al pupilo?
Y es el problema de nuestra sociedad capitalista, de las "libertades sociales y económicas, de educación y blah blah blah", donde frente a un espectro de elección tan grande, y de tantas responsabilidades, se tiende a confundir, como lo haces tú, y a decir que "El colegio tiene rol formador", siendo que, desde sus inicios, la formación del pupilo a correspondido a los padres.Ahora, todo eso después se desvirtuó y terminamos en colegios donde los profesores golpeaban a sus alumnos, lo que para nuestra suerte cambión; a nosotros no nos pegaban, pero aún habían resquicios de su instinto violento.
Finalmente, cómo habría envidiado yo tener tú vía de educación (me refiero a la forma "autodidacta"), pero resulta que está tan poco desarrollada, que quizás por miedo y otro factor no me atreví a tomarla. Y es que quizás ya estaba demasiado esclavizado en el Campo.
¡Saludos! Y gracias por postear...